lunes, 6 de febrero de 2017

15/1/12 ¿POR QUE HAY QUE AYUDAR A MACRI?




¿POR QUE HAY QUE AYUDAR A MACRI …?

Porque la alternativa es la barbarie.  Millones de fanáticos –no menos del 30% de la población-  siguen estando allí añorando la Venezuela perdida.

Y porque una buena parte del funcionariado Pro / Cambiemos que ha conseguido un puesto y entrado en el sistema no lo hará.  Se limitará  a cumplir con el reflejo condicionado de la clase política argentina de todos los tiempos:  sacarse fotos, no hacer olas y sobrevivir  a este gobierno o a cualquier otro enquistada en el estado (¿acaso no se hizo con menemistas, radicales k, frepasistas de Chacho Alvarez  y ucedeístas liberales el kirchnerismo?) ignorando y ahuyentando a los genuinos militantes  que hacen preguntas molestas y lo que es peor, aliándose a quienes hasta las elecciones pasadas vociferaban “Cristina o muerte” (lo que volverán a hacer).  

Hay que ayudarlo a concretar medidas duras donde los perjudicados gritan y los beneficiados callan y el que las toma queda solo (como los árbitros en los partidos de futbol).

Hay que ayudarlo evitando sumarse por ingenuidad u oportunismo al tren fantasma, como lo hizo algún productor pampeano que apareció en el video del Gobernador Verna cuando ridiculizó al Rabino Bergman porque dijo una obviedad que no debiera escandalizar a nadie: “lo que hacemos en estas cirunstancias es acercarnos al lugar no para empezar a actuar sino para apoyar a los brigadistas  (que ya lo están haciendo) …porque ya tienen los protocolos”.[1]

Hay que ayudarlo apoyándolo en la ingrata tarea de reducir el estado donde la oposición pone el grito en el cielo y los propios lamentablemente  no colaboran continuando con el festival del empleo público (ojo con esto).

Hay que ayudarlo a despegarse del neo-relato progre, de la tiranía del discurso políticamente correcto al que es afecto Duran Barba y más de un politólogo UBA del funcionariado; pensamiento que no es de Macri, pero que dada su condición de ingeniero subestima en sus pregnantes  efectos de largo plazo en la cultura, la educación, la represión del delito y la defensa de la propiedad pública y privada.

Hay que ayudarlo a salir de los tres pozos en los que estamos enterrados desde hace 70 años:
- El pozo económico de un estatismo agobiante…
- El pozo político de las medievales formas peronistas de regulación del trabajo y la producción que han reemplazado al sistema constitucional alberdiano condenándonos al mito del eterno retorno al déficit  y sus consecuencias la emisión inflacionaria, el endeudamiento o la presión impositiva.
- El pozo ideológico que da pábulo a miles de programas, organismos y onges que parasitan al estado y pesan sobre los contribuyentes… Y  destruyen cualquier posibilidad de hacer ciencia en universidades y de decir la verdad en los medios públicos.

No se puede gobernar sin un estado de opinión.

No se puede terminar con las barras bravas, ni con la mafia de los manteros, ni con la cultura del piquete si nos limitamos a quejarnos y a repetir con los asustados comunicadores cuando la policía reprime: ¡¡¡¡Que barbaridad!!!! ¿No se podría haber actuado de otra manera?”

Tenemos viento de cola. No en lo económico pero si en lo social y cultural. El mundo se hartó del relato y las recetas del progresismo de izquierda. El Brexit en Gran Bretaña, la votación en Colombia contra el acuerdo con las FARC, la elección del candidato de los colonos en USA, el creciente rechazo a la ideología de género son algunos ejemplos.  Sólo Francisco y el periodismo argento parecen no tomar nota.

Hay que evitar pisar el palito subiéndose a las rápidas demonizaciones de la izquierda y su alter ego en Argentina, el Peronismo.  Es su método y es conocido.   Demonizaron a Benedicto XIV y terminamos con Francisco.  Ridiculizaron a Reagan que puso de rodillas al Imperio Soviético y surgió el Foro de Sao Paulo en el patio trasero reinando sobre América Latina. Sentenciaron Roca Genocida y pusieron al Che Guevara entre los héroes nacionales en casa de gobierno.  Decretaron que todos los males comenzaron en el 76 y pagamos millones de millones en indemnizaciones a terroristas confesos con octogenarios militares enfermos presos sin sentencia. Condenaron todo lo que se hizo en los 90 y volvimos  a nacionalizar empresas deficitarias, a duplicar el empleo público y a multiplicar el gasto.

Hay que ayudar a Macri. Diciendo la verdad y dando voces de alarma, que es la forma de ayudar. Pero sin ser idiota útil de quienes ya conocemos.

Gabriel Vénica

Info@gabrielvenica.com.ar




[1] ¿Qué esperaba el gobernador pampeano Carlos Verna? ¿Que el Rabino Bergman apareciera como lo hacía  el Tarzán criollo -el ex ministro Kirchnerista Sergio Berni-  interfiriendo con los  especialistas en la escena del crimen de Nisman;  o como lo hacían Cristina y Scioli disfrazados con cascos simulando posesión de ciencia infusa mientras un coro de alcahuetes repetía: “de acuerdo con las estrictas instrucciones dadas por la Doctora vamos a proceder a … (como si la susodicha tuviera alguna idea sobre cómo proceder en un incendio o inundación)?”

jueves, 22 de diciembre de 2016

10 / 12/ 16 COMBATE A LA POBREZA: "Argentina vs. Paraguay"





COMBATIENDO  LA POBREZA
Por Gabriel Vénica


I.             ARGENTINA VS PARAGUAY

Los armadores navales en Argentina deben pagar 47% en concepto de cargas sociales por las tripulaciones, en tanto que en Paraguay pagan solo un 26%.
En Argentina los armadores navales pagan 35% de impuesto a las ganancias y 21% de IVA mientras que en Paraguay pagan solo un 10% por ambos impuestos.
Los armadores navales argentinos pagan impuesto a los combustibles mientras que los buques con bandera paraguaya se encuentran libres de impuestos cuando cargan combustible en Argentina[i].
Los resultados están a la vista. En la actualidad Paraguay cuenta con una flota fluvial de 2.600 barcazas y 200 remolcadores (la tercer mayor flota fluvial del mundo después de las de EE.UU. y China), ascendiendo la participación de la bandera paraguaya en el transporte de mercaderías por la hidrovía Paraná Río de la Plata al 87% en tanto que la participación argentina es de solo 3% mientras que Bolivia la duplica con un 6%.
En la década del 80 la participación argentina en la Hidrovía llegaba al 70% y la flota paraguaya contaba con 4 unidades[ii].
Las asimetrías siguen.
Argentina cuenta con asignación universal por hijo (entre otras asignaciones y subsidios). Paraguay no.
En Argentina es posible jubilarse sin haber realizado aportes o sin aportes suficientes. En Paraguay no.
Argentina cuenta con una poderosa estructura sindical capaz de detener al país para defender derechos. Paraguay no.
Millones de Paraguayos pobres deciden emigrar para aprovechar planes sociales o jubilarse en Argentina. Los armadores de buques, no.
¿Quién cree Ud. Que combate mejor la pobreza?  ¿Argentina o Paraguay?
¿Dónde estarán estos países en algunas décadas de seguir ambos con sus actuales políticas económicas y sociales?
En Paraguay hay muchos pobres dirán algunos. Lo mismo se decía de Chile hace 20 o 30 años cuando incursionaba en el capitalismo con sus políticas de libre mercado.

II.           ¿SE COMBATE LA POBREZA?

La pobreza no se combate. Se crea riqueza o no se crea.
La pobreza es el estado natural del hombre. Se la supera mediante una creación cultural llamada capitalismo.
Fue el gran error de diagnostico argentino (por lo menos desde hace 70 años): Naturalizar la riqueza y atribuir la pobreza a una supuesta injusticia (social) q se combate...
¿Cómo se pretende combatirla?
En el mejor de los casos con paliativos (planes y asistencia) que tienen el paradójico efecto de inhibir el salto cuántico que todo ser humano debe dar para integrarse (incluirse) en el moderno mercado (que es capitalista).
En el peor destruyendo las bases del sistema al que todos quieren integrarse. Me refiero al ataque constante a las reglas de juego que promueven el capitalismo (rule of low, respeto a la propiedad privada y  libertad de comercio).

Gabriel Vénica
Info@gabrielvenica.com.ar




[i] DR. CESAR AUGUSTO LERENA. “Una ley de Marina Mercante para recuperar la hidrovía y el transporte marítimo de la producción regional”
[ii] DR. CESAR AUGUSTO LERENA. “Una ley de Marina Mercante para recuperar la hidrovía y el transporte marítimo de la producción regional”

sábado, 24 de septiembre de 2016

ECONOMIAS REGIONALES ¿Cómo se sale del pozo?




¿COMO SE SALE DEL POZO? 
O ANIMARSE A JUGAR EN PRIMERA…

Estos días hemos asistido a protestas de algunos sectores de las economías regionales (fruteros del Alto Valle especialmente), comprensibles por la situación que atraviesa el sector, pero confusas en cuanto al diagnóstico y las soluciones propuestas.

Se alegan costos imposibles de sostener y precios para el productor muy alejados de lo que paga el consumidor. Frente a esta situación se pide asistencia financiera al estado  e intervención en la cadena de intermediación que se quedaría con la parte del león.

La solución tiene lógica dentro del paradigma dominante en Argentina de los últimos 70 años en general y los recientes 12 en particular: “el estado es quien dirige la economía y define que y cuanto gana cada uno”. Hasta que el déficit fiscal, los desajustes y la falta de incentivos (o la imposibilidad) para competir y ser más eficiente lleva a situaciones de crisis sin retorno[1] en un mundo donde sólo el libre mercado y el respeto a la propiedad privada (capitalismo) ha generado riqueza sustentable.

No deja de ser contradictorio que se invoque al estado como solución cuando fue el mismo estado el que agobiando con impuestos y distorsionando todo con regulaciones, control de las exportaciones, desdoblamiento cambiario y precios máximos, el que ha generado el problema.

¿Es con más intervención y más estado que se solucionará el problema que la intervención y el estado han creado? ¿Es con nuevos salvatajes que  se consolidarán emprendimientos  sustentables?

Indudablemente es injusto pedirle a los fruteros y tamberos fundidos que no reclamen su parte de la torta cuando la Nación desborda de empleo público de estabilidad garantizada y el futbol (y los sindicatos y las ONGes y este y aquel) reciben asistencias millonarias. Pero creer que la solución de fondo vendrá reclamando al fisco es mentirse. 

Y reclamarla vía más regulaciones proponiendo incluso la creación de fetiches (Institutos de la pera y la manzana, por ejemplo) un agravamiento del problema (no para la dirigencia siempre ávida de puestos pero si para el productor).

Debemos los argentinos, y en este caso los productores una vez mas, animarnos a jugar en primera y pedir más libertad no menos, menos impuestos, no más.

En un mundo en constante evolución donde han desaparecido los fabricantes de maquinas de escribir, las casas de video y los pizarrones  nadie tiene la garantía de su sobrevivencia económica. 

Sí tiene derecho a exigir condiciones de igualdad ante la ley para competir incluyendo una moneda sana.

Esto es lo que NO ha ocurrido en los últimos años con los fruteros a quienes el estado les mantuvo un tipo de cambio artificialmente bajo entregándole $ 9 en vez de $ 16 por cada dólar exportación; ajustando este dólar “estafa” un 7% anual mientras la inflación crecía un 25%; aplicando en el colmo de la crueldad retenciones adicionales; sometiendo al productor a mendigar permisos discrecionales para exportar; restringiendo la posibilidad de importar tecnología; sometiéndolo a un costo sindical laboral mínimo 20% superior al de sus competidores de Chile, Sudafrica y Nueva Zelanda, a un transporte que es el más caro del mundo y a una caja de empacar  frutas 120% más costosa que la caja similar que utilizan en otras latitudes (en aras de satisfacer el relato de “industria ficción” nac & pop y vivir con lo nuestro).

Este ha sido el escenario donde nuestros esforzados productores de fruta perdieron mercados internacionales, salieron de competencia, se atrasaron tecnológicamente, se privaron de capitalizar en época de vacas gordas lo que como es tradición en el campo, permite afrontar las épocas de vacas flacas.

Compelidos a jugar en una cancha inclinada, con botines de acero para cumplir con los caprichos y los privilegios de un estatismo y un sindicalismo fuera de la realidad.

No hay buena receta sin un buen diagnóstico.
Pretender solucionar el problema del intervencionismo y el estatismo con más intervencionismo y estatismo en un mundo donde la riqueza crece exponencialmente mediante intercambios voluntarios y pacíficos entre millones de productores y consumidores ubicados en las antípodas del planeta es simplemente trasladar el problema. Hacia adelante y hacia otros sectores. Pero no es la solución.

Del pozo se sale por arriba. No enterrándose en el

Gabriel Vénica
Info@gabrielvenica.com.ar





[1] El modelo estatista tan caro a los argentinos ya fue largamente analizado por el mismísimo Karl Marx quién descubrió su inviabilidad científica y moral a mediados del siglo XIX, proponiendo en su lugar la confiscación total de la propiedad privada, la eliminación del libre comercio y la asignación a cada uno de un sueldo; lo que a todas luces resulta más práctico que jugar al libre mercado con un árbitro que en medio del partido inclina la cancha u otorga valores diferentes a los mismos goles para que todo termine en empate. Huelga aclarar que el sistema alternativo al estatismo de los socialistas naif –el comunismo propuesto por Marx- terminó en un estrepitoso fracaso dejando como saldo sólo el recuerdo de las dictaduras más feroces y criminales que haya conocido la humanidad. 

viernes, 6 de mayo de 2016

28/04/16 AJUSTE BRUTAL






AJUSTE BRUTAL…


Se escucha a los aplaudidores de la década pasada hablar reiteradamente de “ajuste brutal”. Incluso aquellos que se bajaron del barco cuando el barco empezaba a hacer agua (Facundo Moyano entre otros).

Agregan para no quedarse cortos: “hasta ahora Macri sólo ha beneficiado a los ricos”  y ejemplifican con el campo al que se le eliminaron algunas de las retenciones.

Es necesario enfrentar estas falacias antes que se vuelvan parte del relato al que son afectos políticos, periodistas y académicos.

Pagar tarifas o pasajes según su costo -lo mismo o menos que lo que se pagaba en el 2002, 2003 o lo que abona habitualmente cualquier habitante de las Provincias- no constituye ningún ajuste brutal.

Ajuste brutal fue haber aniquilado el 40 % de los tamberos (7.000) extinguiendo a generaciones centenarias, con los mismos que actualmente cacarean, aturdiendo con cifras falsas.

Ajuste brutal fue cerrar las exportaciones y perder los mercados internacionales de carne que nos costaron décadas conseguir y con ellos 40.000 puestos de trabajo directo, mientras se fundían más de 100 frigoríficos y los indignados de ahora atacaban con saña a quienes manifestaban alguna preocupación calificándolos de oligarcas.

Ajuste brutal fue hacer desaparecer a 100.000 productores agropecuarios sin que los promotores del “vivir con lo nuestro” digan una palabra.

Ajuste brutal fue ver podrirse las frutas en las plantas porque salía más caro cosecharlas que venderlas, a la vez que los corifeos de entonces y los quejosos de ahora se llenaban la boca con la defensa de la mesa de los argentinos y la soberanía alimentaria.

Ajuste brutal fue haber reducido a una generación a la ignorancia con todo tipo de disparates pedagógicos y aprietes a los maestros para que nadie repita; condenando a los chicos a meses enteros sin clases y consagrando un genocidio cultural sin parangón en el que los alumnos no saben leer ni escribir en tercer grado, no comprenden textos en la secundaria y entran a la universidad con menos conocimientos y habilidades que los que hace unas décadas tenían quienes egresaban de séptimo grado.

Ajuste brutal fue haber dilapidado millones en publicidad oficial, envileciendo la moneda mediante una emisión descontrolada, con hospitales sin insumos y rutas que se destruyeron a seis meses de inauguradas.

Ajuste brutal fue permitir que los testaferros y capitalistas amigos del poder se quedasen con 8.000 millones de aportes de los trabajadores con los sindicalistas (a quienes no se le escapa un despedido en pueblo Gomez sin que llamen a un paro general) mirando para otro lado.

Ajuste brutal fue saquear al interior productivo impidiendo el despliegue de una burguesía agropecuaria e industrial genuina, empujando a la gente a hacinarse en las megápolis.

Ajuste brutal fue expulsar a los ancianos de la vereda y a los niños de los baldíos para entregar estos espacios a la delincuencia, confinando a millones de ciudadanos pacíficos a vivir tras las rejas (donde el futbol gratis reemplazó a la pelota y al potrero).

Ajuste brutal fue usar la AFIP y la SIDE para perseguir a adversarios políticos y a quienes se atrevían a contradecir el discurso dominante.

Ajuste brutal fue vivir sin libertad… en medio de la mentira.

No hay ajuste brutal.

Simplemente nos estamos reconciliando con el principio de realidad y haciéndonos cargo de los cheques sin fondo que irresponsablemente libraron para sostener la idea de una fiesta popular que era para pocos y corruptos.

Gabriel Vénica
11 6694 8893