jueves, 22 de diciembre de 2016

10 / 12/ 16 COMBATE A LA POBREZA: "Argentina vs. Paraguay"





COMBATIENDO  LA POBREZA
Por Gabriel Vénica


I.             ARGENTINA VS PARAGUAY

Los armadores navales en Argentina deben pagar 47% en concepto de cargas sociales por las tripulaciones, en tanto que en Paraguay pagan solo un 26%.
En Argentina los armadores navales pagan 35% de impuesto a las ganancias y 21% de IVA mientras que en Paraguay pagan solo un 10% por ambos impuestos.
Los armadores navales argentinos pagan impuesto a los combustibles mientras que los buques con bandera paraguaya se encuentran libres de impuestos cuando cargan combustible en Argentina[i].
Los resultados están a la vista. En la actualidad Paraguay cuenta con una flota fluvial de 2.600 barcazas y 200 remolcadores (la tercer mayor flota fluvial del mundo después de las de EE.UU. y China), ascendiendo la participación de la bandera paraguaya en el transporte de mercaderías por la hidrovía Paraná Río de la Plata al 87% en tanto que la participación argentina es de solo 3% mientras que Bolivia la duplica con un 6%.
En la década del 80 la participación argentina en la Hidrovía llegaba al 70% y la flota paraguaya contaba con 4 unidades[ii].
Las asimetrías siguen.
Argentina cuenta con asignación universal por hijo (entre otras asignaciones y subsidios). Paraguay no.
En Argentina es posible jubilarse sin haber realizado aportes o sin aportes suficientes. En Paraguay no.
Argentina cuenta con una poderosa estructura sindical capaz de detener al país para defender derechos. Paraguay no.
Millones de Paraguayos pobres deciden emigrar para aprovechar planes sociales o jubilarse en Argentina. Los armadores de buques, no.
¿Quién cree Ud. Que combate mejor la pobreza?  ¿Argentina o Paraguay?
¿Dónde estarán estos países en algunas décadas de seguir ambos con sus actuales políticas económicas y sociales?
En Paraguay hay muchos pobres dirán algunos. Lo mismo se decía de Chile hace 20 o 30 años cuando incursionaba en el capitalismo con sus políticas de libre mercado.

II.           ¿SE COMBATE LA POBREZA?

La pobreza no se combate. Se crea riqueza o no se crea.
La pobreza es el estado natural del hombre. Se la supera mediante una creación cultural llamada capitalismo.
Fue el gran error de diagnostico argentino (por lo menos desde hace 70 años): Naturalizar la riqueza y atribuir la pobreza a una supuesta injusticia (social) q se combate...
¿Cómo se pretende combatirla?
En el mejor de los casos con paliativos (planes y asistencia) que tienen el paradójico efecto de inhibir el salto cuántico que todo ser humano debe dar para integrarse (incluirse) en el moderno mercado (que es capitalista).
En el peor destruyendo las bases del sistema al que todos quieren integrarse. Me refiero al ataque constante a las reglas de juego que promueven el capitalismo (rule of low, respeto a la propiedad privada y  libertad de comercio).

Gabriel Vénica
Info@gabrielvenica.com.ar




[i] DR. CESAR AUGUSTO LERENA. “Una ley de Marina Mercante para recuperar la hidrovía y el transporte marítimo de la producción regional”
[ii] DR. CESAR AUGUSTO LERENA. “Una ley de Marina Mercante para recuperar la hidrovía y el transporte marítimo de la producción regional”

sábado, 24 de septiembre de 2016

ECONOMIAS REGIONALES ¿Cómo se sale del pozo?




¿COMO SE SALE DEL POZO? 
O ANIMARSE A JUGAR EN PRIMERA…

Estos días hemos asistido a protestas de algunos sectores de las economías regionales (fruteros del Alto Valle especialmente), comprensibles por la situación que atraviesa el sector, pero confusas en cuanto al diagnóstico y las soluciones propuestas.

Se alegan costos imposibles de sostener y precios para el productor muy alejados de lo que paga el consumidor. Frente a esta situación se pide asistencia financiera al estado  e intervención en la cadena de intermediación que se quedaría con la parte del león.

La solución tiene lógica dentro del paradigma dominante en Argentina de los últimos 70 años en general y los recientes 12 en particular: “el estado es quien dirige la economía y define que y cuanto gana cada uno”. Hasta que el déficit fiscal, los desajustes y la falta de incentivos (o la imposibilidad) para competir y ser más eficiente lleva a situaciones de crisis sin retorno[1] en un mundo donde sólo el libre mercado y el respeto a la propiedad privada (capitalismo) ha generado riqueza sustentable.

No deja de ser contradictorio que se invoque al estado como solución cuando fue el mismo estado el que agobiando con impuestos y distorsionando todo con regulaciones, control de las exportaciones, desdoblamiento cambiario y precios máximos, el que ha generado el problema.

¿Es con más intervención y más estado que se solucionará el problema que la intervención y el estado han creado? ¿Es con nuevos salvatajes que  se consolidarán emprendimientos  sustentables?

Indudablemente es injusto pedirle a los fruteros y tamberos fundidos que no reclamen su parte de la torta cuando la Nación desborda de empleo público de estabilidad garantizada y el futbol (y los sindicatos y las ONGes y este y aquel) reciben asistencias millonarias. Pero creer que la solución de fondo vendrá reclamando al fisco es mentirse. 

Y reclamarla vía más regulaciones proponiendo incluso la creación de fetiches (Institutos de la pera y la manzana, por ejemplo) un agravamiento del problema (no para la dirigencia siempre ávida de puestos pero si para el productor).

Debemos los argentinos, y en este caso los productores una vez mas, animarnos a jugar en primera y pedir más libertad no menos, menos impuestos, no más.

En un mundo en constante evolución donde han desaparecido los fabricantes de maquinas de escribir, las casas de video y los pizarrones  nadie tiene la garantía de su sobrevivencia económica. 

Sí tiene derecho a exigir condiciones de igualdad ante la ley para competir incluyendo una moneda sana.

Esto es lo que NO ha ocurrido en los últimos años con los fruteros a quienes el estado les mantuvo un tipo de cambio artificialmente bajo entregándole $ 9 en vez de $ 16 por cada dólar exportación; ajustando este dólar “estafa” un 7% anual mientras la inflación crecía un 25%; aplicando en el colmo de la crueldad retenciones adicionales; sometiendo al productor a mendigar permisos discrecionales para exportar; restringiendo la posibilidad de importar tecnología; sometiéndolo a un costo sindical laboral mínimo 20% superior al de sus competidores de Chile, Sudafrica y Nueva Zelanda, a un transporte que es el más caro del mundo y a una caja de empacar  frutas 120% más costosa que la caja similar que utilizan en otras latitudes (en aras de satisfacer el relato de “industria ficción” nac & pop y vivir con lo nuestro).

Este ha sido el escenario donde nuestros esforzados productores de fruta perdieron mercados internacionales, salieron de competencia, se atrasaron tecnológicamente, se privaron de capitalizar en época de vacas gordas lo que como es tradición en el campo, permite afrontar las épocas de vacas flacas.

Compelidos a jugar en una cancha inclinada, con botines de acero para cumplir con los caprichos y los privilegios de un estatismo y un sindicalismo fuera de la realidad.

No hay buena receta sin un buen diagnóstico.
Pretender solucionar el problema del intervencionismo y el estatismo con más intervencionismo y estatismo en un mundo donde la riqueza crece exponencialmente mediante intercambios voluntarios y pacíficos entre millones de productores y consumidores ubicados en las antípodas del planeta es simplemente trasladar el problema. Hacia adelante y hacia otros sectores. Pero no es la solución.

Del pozo se sale por arriba. No enterrándose en el

Gabriel Vénica
Info@gabrielvenica.com.ar





[1] El modelo estatista tan caro a los argentinos ya fue largamente analizado por el mismísimo Karl Marx quién descubrió su inviabilidad científica y moral a mediados del siglo XIX, proponiendo en su lugar la confiscación total de la propiedad privada, la eliminación del libre comercio y la asignación a cada uno de un sueldo; lo que a todas luces resulta más práctico que jugar al libre mercado con un árbitro que en medio del partido inclina la cancha u otorga valores diferentes a los mismos goles para que todo termine en empate. Huelga aclarar que el sistema alternativo al estatismo de los socialistas naif –el comunismo propuesto por Marx- terminó en un estrepitoso fracaso dejando como saldo sólo el recuerdo de las dictaduras más feroces y criminales que haya conocido la humanidad. 

viernes, 6 de mayo de 2016

28/04/16 AJUSTE BRUTAL






AJUSTE BRUTAL…


Se escucha a los aplaudidores de la década pasada hablar reiteradamente de “ajuste brutal”. Incluso aquellos que se bajaron del barco cuando el barco empezaba a hacer agua (Facundo Moyano entre otros).

Agregan para no quedarse cortos: “hasta ahora Macri sólo ha beneficiado a los ricos”  y ejemplifican con el campo al que se le eliminaron algunas de las retenciones.

Es necesario enfrentar estas falacias antes que se vuelvan parte del relato al que son afectos políticos, periodistas y académicos.

Pagar tarifas o pasajes según su costo -lo mismo o menos que lo que se pagaba en el 2002, 2003 o lo que abona habitualmente cualquier habitante de las Provincias- no constituye ningún ajuste brutal.

Ajuste brutal fue haber aniquilado el 40 % de los tamberos (7.000) extinguiendo a generaciones centenarias, con los mismos que actualmente cacarean, aturdiendo con cifras falsas.

Ajuste brutal fue cerrar las exportaciones y perder los mercados internacionales de carne que nos costaron décadas conseguir y con ellos 40.000 puestos de trabajo directo, mientras se fundían más de 100 frigoríficos y los indignados de ahora atacaban con saña a quienes manifestaban alguna preocupación calificándolos de oligarcas.

Ajuste brutal fue hacer desaparecer a 100.000 productores agropecuarios sin que los promotores del “vivir con lo nuestro” digan una palabra.

Ajuste brutal fue ver podrirse las frutas en las plantas porque salía más caro cosecharlas que venderlas, a la vez que los corifeos de entonces y los quejosos de ahora se llenaban la boca con la defensa de la mesa de los argentinos y la soberanía alimentaria.

Ajuste brutal fue haber reducido a una generación a la ignorancia con todo tipo de disparates pedagógicos y aprietes a los maestros para que nadie repita; condenando a los chicos a meses enteros sin clases y consagrando un genocidio cultural sin parangón en el que los alumnos no saben leer ni escribir en tercer grado, no comprenden textos en la secundaria y entran a la universidad con menos conocimientos y habilidades que los que hace unas décadas tenían quienes egresaban de séptimo grado.

Ajuste brutal fue haber dilapidado millones en publicidad oficial, envileciendo la moneda mediante una emisión descontrolada, con hospitales sin insumos y rutas que se destruyeron a seis meses de inauguradas.

Ajuste brutal fue permitir que los testaferros y capitalistas amigos del poder se quedasen con 8.000 millones de aportes de los trabajadores con los sindicalistas (a quienes no se le escapa un despedido en pueblo Gomez sin que llamen a un paro general) mirando para otro lado.

Ajuste brutal fue saquear al interior productivo impidiendo el despliegue de una burguesía agropecuaria e industrial genuina, empujando a la gente a hacinarse en las megápolis.

Ajuste brutal fue expulsar a los ancianos de la vereda y a los niños de los baldíos para entregar estos espacios a la delincuencia, confinando a millones de ciudadanos pacíficos a vivir tras las rejas (donde el futbol gratis reemplazó a la pelota y al potrero).

Ajuste brutal fue usar la AFIP y la SIDE para perseguir a adversarios políticos y a quienes se atrevían a contradecir el discurso dominante.

Ajuste brutal fue vivir sin libertad… en medio de la mentira.

No hay ajuste brutal.

Simplemente nos estamos reconciliando con el principio de realidad y haciéndonos cargo de los cheques sin fondo que irresponsablemente libraron para sostener la idea de una fiesta popular que era para pocos y corruptos.

Gabriel Vénica
11 6694 8893


miércoles, 23 de marzo de 2016

20/04/16: BONAERENSES CONDENADOS AL INFANTILISMO CIVICO: Propuesta de modificación de la ley de municipalidades


Publicado en PUBLICARG AGRO



Provincia de Buenos Aires…Donde el conurbano y el interior se parecen


Cada vez que viajo a Huanguelén además de llevarme a comer al restaurante del “turco” Dip (recomendable) me recuerdan que pertenecen a cuatro partidos (Coronel Suarez, Lamadrid, Guamini y Daireaux) y que no eligen su propio intendente.

A diferencia de lo que ocurre en otras provincias, en el sistema bonaerense se vota un sólo intendente por partido aunque cuente con varias ciudades, aldeas, pueblos con recursos, personalidad y vocación para ser artífice de su propio destino.

En Santa Fe (donde los partidos se llaman departamentos) cada núcleo urbano de más de 500 habitantes puede  reclamar ser comuna y con más de 10.000 ciudad[1], en ambos casos con autonomía y autoridades elegidas por  el voto popular. Cada departamento cuenta con varias intendencias y comunas.

Córdoba es similar a Santa Fe. En el art. 2 de su Ley Orgánica Municipal[2] puede leerse: “Serán reconocidos como Municipios las poblaciones estables de más de dos mil habitantes. Aquellos que tengan más de diez mil habitantes serán ciudades”. Y en su artículo 5: “Serán reconocidos como comunas los asentamientos estables de hasta dos mil habitantes”. En todos los casos con facultades para elegir sus autoridades, cobrar sus impuestos y tasas y administrar su territorio.

El caso de Lezama no hace mucho independizada de Chascomús reclamando por su autonomía no es único.  Huanguelén, Darregueira, Quequén,  Santa Clara del Mar, Pedro Luro, Saavedra, Roberts, Norberto de la Riestra, Pedernales, La Ernestina, Leandro Alem, Tres Algarrobos, Villa Ventana, Saldungaray, Villa Arcadia, Chillar, Claromecó, Lima y 30 de Agosto constituyen algunos de los cientos de localidades del interior de la Provincia reducidas al infantilismo cívico y administrativo por una organización política provincial que los condena al centralismo y a la dependencia de nutridas burocracias enquistadas en las cabeceras del partido.

Se suele aducir que la autonomía aumentaría el empleo y consecuentemente el gasto público. La práctica indica que ningún gasto se expande más, ni es más ineficiente, que aquel que se genera lejos del control ciudadano. No se trata de aumentar los impuestos sino que estos queden en el lugar donde se generan, ni de multiplicar el empleo público sino de arraigarlo al territorio que le paga el sueldo. En vez de 1.000 burócratas amontonados, los mismos 1.000 distribuidos en 7, 8 u 10 comunas, identificados y conocidos por sus vecinos, sujetos a las autoridades y el control social.

El problema se agrava en el conurbano. Recorrí Esteban Echeverría en las últimas elecciones. Con 340.000 habitantes[3] es una Provincia chica. Conocía Monte Grande (cabecera) y Luis Guillon (donde vivo). Me tocó caminar y conocer Canning, 9 de Abril y El Jaguel. Me sirvió para despejar dudas respecto a una de las raíces del drama insoluble del conurbano: es inmanejable con burocracias multitudinarias y centralizadas.

Cada barrio de Esteban Echeverría, salvo Caninng, posee no menos de 50.000 habitantes. Suficientes como para ser su propio municipio. Tienen la cantidad de habitantes, la idiosincrasia y la vida comercial que lo justifican.

Estos barrios (verdaderas ciudades) son hoy empujados a la marginalidad desde la misma concepción de la organización política provincial, sin autoridades propias, a merced de punteros políticos, organizaciones populares y grupos de presión que hacen su agosto desde dudosas representatividades pero exhibiendo una gran capacidad negociadora a veces extorsiva (“te corto la calle”, “te junto a 40 pibes”).

Frente a este fenómeno el sistema responde con autoridades lejanas y extrañas, incapacitadas para resolver los problemas “desde arriba”, cuando debieran ser resueltos “desde abajo” mediante los mecanismos representativos y republicanos que prevé nuestra constitución y que están vedados a grupos humanos condenados a vivir sin otra identidad cívica que la de pertenecientes a “sectores populares”.

La inmensa mayoría de estas poblaciones desconoce a sus “delegados municipales” (nombrados y no electos). Tampoco les interesa conocerlos. En el caso de Esteban Echeverría la municipalidad es la Municipalidad de Monte Grande y Monte Grande muy poco tiene que ver social, cultural, comercial y geográficamente con Canning, El Jaguel, 9 de abril y Guillón. El partido de El Tordillo con 1.700 habitantes puede elegir su intendente; el Jaguel con 60.000, no.

La cultura cívica del vecino termina siendo una incultura cívica reducida a la queja por los problemas que la municipalidad no resuelve, ni podrá resolver porque está desbordada y el sistema es contra natura. Una municipalidad del conurbano no tiene los recursos de una capital de Provincia o de la misma Capital Federal pero tiene bajo su administración una cantidad de gente similar o superior a una capital de Provincia.

Cada uno de sus barrios constituye un centro urbano con su propia dinámica.  Debieran estar en condiciones de cobrar sus impuestos, organizar su espacio, cuidar sus plazas, promover sus industrias y comercios, recibir su cuota parte de coparticipación provincial, definir sus prioridades, promover sus líderes, elegir sus intendentes y concejales, conocerlos, controlarlos, pedirles cuentas, sin la intermediación inútil de la cabecera del partido hacia arriba y sin la ambigua representación y mediación de los grupos de presión,  las ONGes, las cooperativas y las agrupaciones de esto y lo otro, hacia abajo.

Pequeños municipios (no tan pequeños) de 10.000, 30.000, 50.000 habitantes, autónomos. Es lo que necesita La Matanza (1.800.000 habitantes). Donde los líderes sean visibles, representativos y republicanos y no “punteros”.

Imagino a la gente de Guillon, Caning, El Jaguel o 9 de abril haciéndose  cargo de si mismos. Conocen sus urgencias, aman su territorio, interactúan entre ellos en clubes y capillas y padecen a los “oportunistas” con contacto con el Intendente a los que deben necesariamente recurrir cuando el agua los tapa porque no les queda otra.

Los “punteros” -intermediarios naturales en un sistema antinatural- resultan mucho más caros que un intendente y cinco concejales.

No cambia la cuestión que el barrio sea pobre o sea rico. “Me conocen y los conozco, no entiendo como se puede administrar de otra manera”. “No concibo que Villa Guillermina sea dirigida desde Reconquista”, me dice Eduardo Scarpín dos veces jefe de comuna de esta emblemática localidad de La Forestal en el Norte de Santa Fe de 6.000 habitantes, de modesto tenor de vida y escasos recursos, pero acostumbrados a una autonomía que contribuye a que el pueblo sea un lugar agradable, pintoresco, cuidado, con sus edificios históricos, su plaza, sus fiestas populares, su “eje”.

Tenemos un ejemplo cercano de las ventajas de la descentralización: Ezeiza. Desde que se independizó del partido de Esteban Echeverría progresó en todos los niveles. Tomó conciencia de si misma, se hizo responsable de su historia y ya no es un apéndice de Monte Grande, lo que se nota desde el mismo momento en que se ingresa a su rotonda y su boulevard, ahora parquizados y cuidados. Es en el orden, la limpieza y la estética donde primero marca la diferencia un territorio atendido por sus propios dueños. El progreso es la consecuencia necesaria.

La solución jurídica de fondo a la cuestión la tenemos en una modificación de la Ley Orgánica de Municipalidades de la Provincia[4] que permita a partir de cierta densidad poblacional constituirse automáticamente en comuna o intendencia;  o en decisiones locales en el que cada Municipio resuelva, ejerciendo la autonomía que la Constitución Nacional le acuerda, pero que la Constitución y las Leyes Provinciales evaden[5]. Esa es la dificultad. Tienen el derecho constitucional a nivel nacional para descentralizar sin pedir permiso, pero este derecho no ha sido explicitado jurídicamente a nivel provincial.

Urge una reforma a la Ley Orgánica de Municipalidades.

Gabriel Vénica
011 156694 8893







[1] Ley 2756 (Ley Orgánica de Municipalidades de la Provincia de
Santa Fe) y Ley 2439 (Ley Orgánica de Comunas de la Provincia de Santa Fe)

[2] Ley 8102 (Ley Orgánica Municipal de la Provincia de Córdoba)

[3] Los 340.000 habitantes de Esteban Echeverría se distribuyen aproximadamente de la siguiente manera:  Monte Grande 140.000; Guillon 60.000, Jaguel 70.000, 9 de Abril 60.000 y Caning 10.000

[4] Ley Orgánica de las Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires, aprobada por Decreto-Ley 6.769/1958.

[5] En la Constitución Provincial, los artículos referidos al Régimen Municipal van del número190 al 197. En ninguno de los ocho (8) artículos se hace referencia alguna a la autonomía de los municipios.